La AIE dice que estamos ante una crisis peor que las de 1973, 1979 y 2022 juntas
París, 7 abr (EFE).- El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, se muestra “muy pesimista” respecto a la crisis energética actual, que es peor que las de 1973, 1979 y 2022 juntas, y teme un abril “negro” si no reabre durante este mes el estrecho de Ormuz.
En una entrevista publicada este martes en el diario francés Le Figaro, Birol insiste en que aunque la AIE trabaja en diferentes líneas, como medidas para ahorrar petróleo y gas y podría decidir sacar al mercado una parte más importante de sus reservas estratégicas, “la única, verdadera solución” es “la reapertura del estrecho de Ormuz”. “Mientras siga cerrado, la economía mundial se seguirá enfrentando a muy grandes dificultades”, añade.
Sobre la situación actual, “el mundo no ha vivido nunca una perturbación del aprovisionamiento energético de tal magnitud.
Si se observan las tres grandes crisis petrolíferas y gasísticas pasadas, la crisis actual es más grave que las de 1973, 1979 y 2022 juntas.
Nos enfrentamos a un gran choque energético que combina choque petrolero, choque gasístico y choque alimentario”, aseguró.
Da por hecho que “la economía mundial va a sufrir” y que los países en desarrollo “serán los más afectados por los precios elevados del petróleo, del gas, de la alimentación y por la aceleración de la inflación”.
Por eso se muestra “muy pesimista”.
Preguntado por la decisión tomada por los miembros de la AIE de sacar al mercado 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para tratar de estabilizar los mercados, señala que se está llevando a cabo “progresivamente” y que va a continuar “en las próximas semanas”.
Birol recuerda que es la mayor liberación de reservas de la historia de la organización (que se creó tras la crisis de 1973), que supone un 20 % de las que disponen los países y que el resto se utilizará “si es necesario, pero espero que no lo sea”.
El director de la AIE explica que con la guerra en Oriente Medio han resultado dañadas por los ataques 75 infraestructuras energéticas y “más de un tercio” están “gravemente o muy gravemente afectadas” y volverlas a poner en marcha costará “mucho tiempo”.
Ante esas circunstancias, anticipa que “la arquitectura del sistema energético mundial va a camb
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