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El diferencial que lo explica todo: por qué el dinero va al ladrillo

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El 24,3% de la población identifica la vivienda como el problema más importante, mientras que el 43,5% considera que está entre los tres primeros, según el último barómetro del CIS, en un contexto donde es percibida como un activo financiero, como si fuera un bien inmaterial que puede ser comprado con la esperanza de que rinda un beneficio bien de manera recurrente, bien una vez transcurrida cierta cantidad de tiempo ¿Quiénes son los caseros que ganan con la crisis de la vivienda?

De acuerdo con el último barómetro del CIS, el principal problema de los españoles es la vivienda .

El 24,3% de la población identifica este problema como el más importante, mientras que el 43,5% considera que está entre los tres primeros.

Resulta interesante apuntar que quienes otorgan más importancia a este punto son precisamente los votantes de izquierdas: la vivienda es el principal problema para el 33% de los votantes del PSOE, el 41% de los votantes de Sumar y el 42% de los votantes de ERC, frente al 19,7% de los votantes del PP y el 6,6% de los votantes de Vox —para estos últimos, el principal problema de España es “el gobierno y/o partidos políticos en concreto”—.

Se ha escrito y debatido mucho sobre el problema de la vivienda en nuestro país, ya que desde la pandemia el crecimiento del precio del metro cuadrado ha sido notablemente superior al de otros países europeos.

En lo que podría ser un resumen grueso y solo orientativo, las aproximaciones conservadoras promueven mayor construcción de viviendas mientras que las aproximaciones progresistas promueven más regulación de los componentes especulativos llevados a cabo por parte de los grandes tenedores.

En realidad, la magnitud del problema exige una combinación de ambas, pero en este análisis me gustaría destacar la importancia de un aspecto que suele pasar desapercibido en ambos enfoques: el papel jugado por la rentabilidad.

Actualmente, la vivienda es percibida como un activo financiero, es decir, como si fuera un bien inmaterial que puede ser comprado con la esperanza de que rinda un beneficio bien de manera recurrente bien una vez transcurrida cierta cantidad de tiempo.

A pie de calle lo vemos continuamente entre las grandes fortunas, pero también entre familias que tienen capacidad suficiente para comprar viviendas.

Se trata de agentes que compra

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