El PP intenta que la gente crea que el Ministerio del Interior de un Gobierno del PP no tiene nada que ver con el PP
Quizá Rajoy sea de todos los presidentes el que tuvo el temperamento menos autoritario por su concepción algo cínica del poder.
Pero resulta que fue con él cuando la cúpula policial se convirtió en un guardaespaldas corrupto del partido del Gobierno El juicio del caso Kitchen reabre la polémica sobre los fondos reservados 40 años después de los GAL El calendario judicial ha obligado a todos a ponerse las pilas justo después del fin de las vacaciones de Semana Santa.
Dos grandes juicios coinciden en el tiempo y cada uno de ellos refleja lo peor de los dos principales partidos españoles.
El abuso de poder en el caso de la operación Kitchen por parte del Gobierno de Rajoy.
Las comisiones por la compra de material sanitario por parte del Gobierno de Sánchez.
En ambos casos, presuntamente.
El exministro Jorge Fernández Díaz en un banquillo en la Audiencia Nacional y el exministro José Luis Ábalos en el otro en el Tribunal Supremo.
El PP y el PSOE tienen muy claro qué juicio es esencial para la democracia y cuál de los dos no tiene mayor interés.
Por todo ello, los dos juicios van a abrir una autopista inmensa para que circule la ironía.
Todo lo que en el otro es producto de la maldad intrínseca de los acusados y de sus correligionarios, dirán ambos, en el mío es producto de circunstancias fuera de nuestro control.
Quién podría pensar por ejemplo que Fernández Díaz intentaría que no salieran a la luz las maniobras de Luis Bárcenas cuando su cúpula policial se ocupó después de fabricar pruebas con las que hundir la reputación de Podemos y de los independentistas catalanes.
El único del que podemos suponer que no estaba metido de lleno en el barro en ese Ministerio era Marcelo, ángel de la guarda del ministro, y sólo porque los personajes de ficción son inimputables.
El juicio de la Kitchen comenzó el lunes con las cuestiones previas, que ocuparán varios días.
La acusación popular ejercida por el PSOE reclamó que María Dolores de Cospedal sea imputada, que es precisamente lo que el juez de instrucción García Castellón hizo lo posible por impedir.
Esa fue una línea de investigación en la que el magistrado no quiso ir muy lejos. “Una operación de estas caracter&iac
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