La guerra en Líbano es ahora más intensa y todos conocemos a alguien que lo está pasando mal
Mediante nuestras clínicas móviles, tratamos de atender las muchísimas necesidades de la población, pero en MSF somos conscientes de que solo somos una gota de agua en medio del océano Israel está provocando en Líbano la peor tragedia humanitaria en más de dos décadas siguiendo el manual de Gaza Todavía tengo muy fresco el silencio tenso de aquella madrugada del 2 de marzo.
No fue una noche cualquiera; fue el momento en que las hostilidades escalaron de forma definitiva.
A través de la plataforma X, las Fuerzas Armadas de Israel lanzaron una orden de evacuación general que afectaba a más de 50 localidades de Líbano y entre ellas estaba la nuestra: Nabatieh.
Como responsable de logística de Médicos Sin Fronteras (MSF), me corresponde organizar los movimientos del equipo, así que esperamos hasta las 11.00-11.30 horas, momento en el que comprobamos que era seguro partir, y evacuamos hacia Beirut.
La base y la oficina en Nabatieh la dejamos; solamente tomamos algunas cosas esenciales y trasladamos nuestras actividades al sur de la capital, en el distrito de Chouf.
El equipo se adaptó rápidamente a estas nuevas circunstancias.
Cabe recalcar que gran parte de los compañeros estuvo presente en la emergencia de 2024 y ya tenían la experiencia para saber cómo responder.
Sin embargo, en esta ocasión la intensidad y el ritmo del conflicto es completamente diferente a la que vivieron entonces.
Ahora, en apenas tres semanas, más de un millón de personas se han visto desplazadas de sus hogares y más de 1.260 personas han sido asesinadas por los ataques israelíes; entre ellas más de 120 niños y niñas.
Una gota en el océano Mediante nuestras clínicas móviles, tratamos de atender las muchísimas necesidades de la población, pero somos conscientes de que solo somos una gota de agua en medio del océano: estamos dando asistencia en agua y saneamiento, haciendo clínicas móviles para llevar atención médica a los lugares donde la gente ha acudido a buscar cobijo, trabajando en la provisión de refugio, repartiendo kits de productos básicos y de higiene y buscando alternativas para diversificar nuestra respuesta.
Un compañero muy cercano me confesaba hace unos días que ya se había hecho a la idea de que cada cierto tiempo le tocaría empezar de c
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