Cuando revenden tu casa a los 50 años de comprarla: una sigilosa operación de la empresa de José Banús indigna en Madrid
La sorpresa llega a varios residenciales como El Pilar o La Concepción después de que algunos propietarios descubran que la compañía que les vendió su casa en los 70, Jose Banus SL, la incluyó en un proceso de liquidación de activos al no inscribirla en su día en el Registro de la Propiedad Blackstone planea revender los miles de pisos protegidos que Ana Botella le entregó y amenaza con no renovar contratos Imagine que una casa que compró hace 50 años, y de la que aún posee las escrituras, se revendió a otra empresa sin que nadie se percatara.
Y que este nuevo dueño, a su vez, decidió traspasarla a un tercero que ahora la reclama.
Suponga que, después de medio siglo figurando en los pagos a la comunidad, facturas del IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) e incluso acometiendo reformas en el piso, las dudas sobre su propiedad terminan llevándole a los tribunales en un caso tan surrealista como burocrático en su origen: el antiguo propietario, la misma empresa que se lo había vendido en los setenta, aún aparecía en el Registro de la Propiedad.
Hace siete años entró en proceso de liquidación y se deshizo de todos los inmuebles a su nombre.
Entre ellos, algunos ya comprados.
El 27 de septiembre de 1972, los suegros de Mario —nombre ficticio— compraron su casa en el barrio del Pilar por 288.200 pesetas a la sociedad limitada Jose Banús.
Por esa década, José Banús Masdeu era un conocido promotor inmobiliario catalán y uno de los nombres detrás de varios desarrollos urbanísticos durante el franquismo: creó las famosas colmenas en La Concepción e incluso el Valle de los Caídos.
Se le asignó la construcción de numerosas viviendas sociales para absorber la gran demanda entre las clases populares, en pleno éxodo rural a Madrid.
Pero la empresa, constituida en los años 50 del siglo pasado, comenzó a disolverse y en 2019 inició una liquidación masiva de activos donde también entraron varias propiedades que ellos mismos habían vendido hacía décadas, pero que en ciertas áreas aún seguían a su nombre. “Nadie nos avisó de esto.
Hasta que el último comprador no vino a casa y habló con nosotros no supimos qué ocurría”, relata Mario, marido
原文链接: El Diario
