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Andrea García-Santesmases: "Esta ola neoconservadora tiene mucho de heteropesimismo"

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En ‘Un nuevo contrato sexual.

Placer y poder en la industria del deseo femenino’, la investigadora indaga sobre hasta qué punto el auge de bienes y servicios sexuales para mujeres supone un avance en la liberación sexual o es solo un escaparate de marketing y ventas que no transforma las dinámicas de género Entrevista - Paulita Pappel: “El porno no va a matar al patriarcado pero tiene potencial para hacerlo” Sesenta años después de que empezara la llamada liberación sexual, ¿en qué punto estamos?, ¿hemos conseguido transformar los roles de género?, ¿han cambiado los estereotipos que atenazaban la vida sexual de mujeres y hombres?

La investigadora Andrea García-Santesmases se hace estas preguntas en Un nuevo contrato sexual.

Placer y poder en la industria del deseo femenino (Ariel), un libro que indaga sobre hasta qué punto la era del Satisfyer y el auge de bienes y servicios sexuales para mujeres supone un avance en esa liberación sexual o es solo un escaparate de marketing y ventas que no transforma el fondo del asunto. “El campo de los servicios eróticos me permitía hacer una pregunta: qué ocurre con el género y las relaciones sexuales cuando cambias algo que parece vertebral, en este caso la premisa de que es el hombre el que busca, incita”, explica la autora, que para su investigación entrevistó a gigolós y a personas que se dedican a diseñar o vender productos y servicios eróticos para mujeres, desde espectáculos a páginas web de contactos.

En las últimas décadas, las mujeres han reclamado su papel como sujetos sexuales y no solo como objetos. ¿Podemos decir que en los últimos años el mercado ha detectado esa demanda y ha convertido a las mujeres en consumidoras de un mercado erótico que se ha ampliado?

El papel de consumidora se ha planteado como algo que automáticamente conlleva el empoderamiento femenino, o el empoderamiento de las mujeres se ha entendido como algo que tiene que ver con el consumo, como algo que el mercado ha sabido cooptar.

Hay una reivindicación en torno a la sexualidad que viene del feminismo: sin los feminismos no existiría la posibilidad de hablar de sexualidad femenina, de deseo, de placer.

Pero creo que gran parte de esa reivindicación ha sido cooptada por una industria, que es lo que y

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