Las campanas coronan el Encuentro Glorioso de la Virgen y el Cristo Resucitado en la plaza del Pilar
La plaza del Pilar se ha llenado de emoción y alegría durante el Encuentro Glorioso entre la Virgen de la Esperanza y el Consuelo y el Cristo Resucitado en la procesión que culmina la Semana Santa zaragozana.
En un Domingo de Resurrección por fin verdaderamente primaveral, soleado y con una temperatura por encima de los 20 grados, tras los días de cierzo helador, miles de personas han acompañado a la Real Hermandad del Cristo Resucitado y Santa María de la Esperanza y del Consuelo, y a los hermanos y hermanas del resto de cofradías y hermandades representadas, en la procesión más jubilosa de las celebradas durante estos nueve días de pasión porque anuncia la resurrección de Cristo para esperanza de los creyentes.
El desfile ha partido puntual a las 11.15 horas de la iglesia de Santa Isabel de Portugal, en la plaza del Justicia, donde la emoción contenida se ha desbordado una vez se han abierto las puertas del templo y, bajo el toque lento de salida, han comenzado a aparecer los integrantes de la Hermandad con la cara descubierta y vestidos con la característica túnica blanca y la correa agustinianas y el tercerol azul celeste, capelina del mismo color en el caso de los niños, de abundante presencia estos por su vinculación con el colegio San Agustín.
Los tambores, bombos y timbales de los cofrades –entre ellos, la consejera municipal Sara Fernández– han animado su toque con la aparición por el dintel de la puerta de San Cayetano de la Virgen de la Esperanza y el Consuelo, la talla de abedul finlandés obra de Jorge Albareda que muestra a María como una sencilla mujer hebrea en edad madura vestida con una túnica y un manto de tonos verdes, de pie sobre un lecho de flores blancas, en una pose con las manos abiertas con la que parece se apresta a caminar.
El paso, transportado únicamente por hermanas como marca la tradición de la Hermandad agustiniana, portaba las cuatro nuevas cartelas obra del escultor Víctor Carazo –la de la Advocación de la Esperanza, con una María embarazada junto al regazo de José; la de la Consolación de la Virgen a su hijo, éste en el suelo tras haber tropezado; la que muestra a la Virgen de la Consolación y correa, entregándole este objeto a Santa Mónica; y el encuentro glorioso entre Cristo resucitado y su madre.
Por detrás del paso, han desfilado mujeres vestidas de riguroso negro y mantilla blanca esperanza, a juego con los claveles que portaban.
Sobre la plaza del Justicia se han desplegado los instrumentos en dos seccion
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