Arbeloa, todo a la 'Champions'
Madrid, 5 abr (EFE).- A Álvaro Arbeloa se le ha ido cayendo el calendario encima hasta dejarle, a estas alturas, con una sola bala en la recámara.
Fuera de la Copa, apeado por el Albacete, y con la Liga en un punto casi quimérico, el técnico se juega el curso -y probablemente algo más- en la Liga de Campeones, ese territorio donde el Real Madrid suele encontrar argumentos incluso cuando todo lo demás flaquea.
La derrota en Son Moix (2-1), pobre en juego y en noticias, dejó al equipo a siete puntos del Barcelona con ocho jornadas por delante.
Una distancia que, más que exigir regularidad, pide un vuelco del destino.
Así que el foco se desplaza con naturalidad hacia el Bayern Múnich, próximo examen y verdadero juez de la temporada.
El camino es claro y empinado: cinco estaciones de máximo nivel si Arbeloa quiere sostener su candidatura al banquillo blanco.
Dos duelos ante el Bayern en cuartos, otros dos en unas semifinales que podrían medirle a PSG o Liverpool y una final en Budapest que hoy suena lejana pero es la única meta que compensa el desgaste.
En la Liga, sólo cabe aferrarse a un golpe en el Camp Nou y a que el líder se descosa.
Por lo que se vio en Mallorca, no invita a pensar en ello.
Tampoco ayudan los números.
La comparación con Xabi Alonso, a quien sustituyó Arbeloa en el banquillo, no sale favorable.
El actual técnico blanco ha dirigido menos (18 partidos por 28 del tolosarra) y ya ha igualado su número de derrotas: cinco (Albacete, Benfica, Osasuna, Getafe y Mallorca).
Una estadística que, en el Real Madrid, pesa.
Hubo un amago de despegue tras el tropiezo ante el Getafe (0-1): la eliminación del Manchester City en Liga de Campeones y las victorias ante Celta, Elche y Atlético dibujaron un equipo reconocible, con cinco triunfos seguidos y una idea clara.
Pero bastaron algunos retoques para que el mecanismo se resintiera.
El bloque que funcionaba -Valverde, Pitarch, Tchouaméni, Güler, Brahim y Vinícius- se alteró en Mallorca: la sanción de Valverde, descansos de Vinícius y Pitarch y la vuelta de Camavinga, junto a la apuesta por el joven Manuel Ángel, cambiaron el equilibrio.
Y apareció Mbappé, de regreso tras su lesión de rodilla, como único argumento en una primera parte donde el Real Madrid fue poco más que su delantero, frenado por Leo Román.
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