“Lo que aprendí sobre la vida en estos 21 años que estoy esperando mi ejecución”
Creyó que su calvario terminaría pronto con una inyección letal.
Pero la apelación de su abogada lo condenó a algo peor: vivir durante años como un enfermo terminal.
Lleva 7.670 días en el corredor de la muerte, esperando una muerte que no llega.
Hasta que un día decide dejar de resistirse y aprender a vivir dentro de lo inevitable
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