Detalles en una Picassiana fría por los acontecimientos
María M.
Alba Málaga, 4 abr (EFE).– La corrida Picassiana de Málaga de este sábado estuvo condicionada por el juego de los toros que no permitieron más que pinceladas por parte de los tres diestros: Fortes en su segundo toreando al natural, Juan Ortega en el quinto con un inicio de muleta exquisito y Aguado, en el tercero, por verónicas.
Estuvo el ambiente enrarecido toda la tarde debido al trágico acontecimiento sucedido en la tarde del Viernes Santo, en el que perdió la vida el extorero Ricardo Ortiz mientras trabajaba en los corrales de la plaza de La Malagueta.
El paseíllo se realizó sin música y, una vez los toreros llegaron a la barrera, se instrumentó un toque de oración que terminó con una cariñosa y gran ovación.
No tuvo suerte Fortes con el primer toro de su lote, que no le permitió alcanzar triunfo.
Un toro que brindó en la puerta de chiqueros en memoria de Ricardo Ortiz y que comenzó con un pase cambiado por la espalda para seguir sobre la mano izquierda, en una faena en la que el animal se vino a menos y tuvo que optar por las cercanías, llegando a meterse entre los pitones.
Su segundo toro salió muy suelto, sin hacer caso a los capotes y mirando a tablas.
Lo más relevante de la faena de muleta vino con la mano izquierda, al natural, consiguiendo tandas en las que arrancó el olé del público bajando mucho la mano y llevando al animal atrás de la cadera.
El fallo con el acero impidió que pudiera cortar trofeo.
El inicio con la muleta al quinto de la tarde de Juan Ortega fue exquisito, con la rodilla genuflexa y mano baja, sacando al animal al centro del ruedo.
Siguió sobre la mano derecha templando mucho al animal que terminó descomponiéndose y soltando mucho la cara en cada embroque.
Antes, con el capote, el quite por delantales y rematado con una media levantó al público de sus asientos.
En su primer toro sólo pudo dejar detalles de torería ante un animal que no se lo puso fácil.
Pablo Aguado alcanzó el mayor lucimiento con el tercer toro de la tarde, al que paró con el capote por verónicas de mano baja, meciendo el capote y templando al animal.
Comenzó la faena con doblones por bajo muy toreros y con mucho gusto, tanto que la banda de música arranc
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