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Zombis españoles de crucifijo y estigma: cuando los muertos vivientes son poseídos

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A diferencia de lo acontecido en el audiovisual estadounidense, el sustrato cultural cristiano parece tener más peso en las ficciones de muertos vivientes italianas y, más ocasionalmente, en las españolas Rosalía resucita en Madrid y hace levitar a sus fans con un concierto apabullante Uno de los grandes éxitos del cine de terror español de toda la historia , el vibrante espectáculo de acción y supervivencia REC, trataba del estallido de una epidemia en un edificio del Ensanche barcelonés.

Rápidamente quedaba claro que la epidemia tenía elementos fantásticos (y no hablamos solo de que personas sin un elevado poder adquisitivo viviesen en pisos céntricos de un metrópolis global).

Los infectados no sufrían una enfermedad en la linea de la rabia, como había sucedido en 28 días después.

Los infectados, de hecho, morían.

Y resucitaban como zombis energéticos que se distanciaban de los cuerpos aletargados y bamboleantes de La noche de los muertos vivientes y demás clásicos del realizador estadounidense George A.

Romero.

Los codirectores Jaume Balagueró ( Los sin nombre ) y Paco Plaza ( Verónica ) se reservaban para el tramo final una especie de giro.

Todos o casi todos los espectadores dábamos por hecho que estábamos viendo otra película de zombis.

En el tramo final de la película, en cambio, se revelaba que estábamos ante una historia de posesiones diabólicas donde el mal se propagaba por contacto.

El giro era coherente con algunas de las obras precedentes del dueto.

Los sin nombre, Darkness o El segundo nombre trataban de sectas y de maldades.

Además, el planteamiento podía entenderse como una manera de que estos cineastas cinéfilos honrasen a sus antecesores en el ámbito de los horrores fílmicos.

Porque repetían un patrón recurrente en los antiguos años de gloria del cine de terror en España e Italia.

A diferencia de lo que sucedía con sus homólogos estadounidenses, el cine zombi de la Europa del sur se cruzaba frecuentemente con los monstruos de la cultura cristiana.

Los muertos vivientes mediterráneos eran, a menudo, poseídos y endemoniados, herejes o paganos.

Demonios y otras criaturas del no-morir La idea de los muertos vivientes endemoniados no es solo un mash-up que pued

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