Centroeuropa en un huevo de Pascua: arte, tradición y memoria en un mercadillo de Viena
Núria Morchón Viena, 3 mar (EFE).- Miles de huevos pintados a mano transforman cada Pascua el mercadillo de Freyung en Viena en uno de los mayores escaparates de una tradición artesanal centroeuropea que es también una forma de memoria familiar.
En Freyung, en el casco histórico y frente a la Iglesia Escocesa de capital austríaca, cada año durante la época festiva que rodea la Semana Santa se acumula una impresionante cantidad de huevos pintados a mano con distintos colores, tamaños y motivos.
En la caseta de huevos artesanales más grande de la plaza, el artesano polaco de 28 años Bartek Targowski explica a EFE que este año se exhiben cerca de diez mil pequeñas piezas en su puesto, una cifra menor a la de ediciones anterioresd ebido a problemas de espacio.
Según contó el joven artesano, las pequeñas piezas decoradas con motivos florales y que evocan la llegada de la primavera, forman parte de una “tradición europea familiar que mantenemos en Pascua y que une a las distintas generaciones”.
Unas cincuenta personas trabajan en su producción durante todo el año, y también se venden piezas acumuladas de años anteriores, ya que “es imposible hacer todo esto en una sola temporada”.
Sobre los precios, que oscilan entre los cuatro y los veinte euros, Targowski indicó que varían según la técnica y el tiempo invertido en cada pieza: “Depende del estilo.
Algunos requieren mucho más tiempo porque son realmente únicos”.
Jaroslav Studnicka, de 42 años, comenta a EFE que las familias especialistas en pintura tradicional de huevos de Pascua proceden de distintas regiones donde esta práctica sigue viva, en su caso, de la República Checa.
En su puesto de venta, el artesano cuenta con más de dos mil huevos, algunos de ellos decorados con técnicas especialmente complejas, como el ‘batik’, que consiste en aplicar varias capas de cera líquida, pintar, limpiar y repetir el proceso tantas veces como colores tenga el diseño.
Algunos de estos motivos están inspirados en las vestimentas tradicionales de las regiones donde habitan las familias creadoras, tanto en sus colores como en sus formas. “Usamos cera líquida, pintamos, limpiamos y repetimos el proceso varias veces; tantos colores ves en el huevo, tantas veces hay que repe
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