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El vuelo de Militao, las lágrimas de Muriqi

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Madrid, 4 abr (EFE).- El Mallorca-Real Madrid dejó dos instantes que saborearon dos jugadores deprimidos que se permitieron un instante para sonreir y olvidar sus penas: los tantos de Éder Militao y de Vedat Muriqi acabaron con una sensación de tristeza que atenazaba a ambos y que provocaron su resurgimiento.

En el caso del central brasileño del Real Madrid, su vuelo a la salida de un córner para empatar el choque con un gran cabezazo terminó con meses de incertidumbre después de superar una grave lesión muscular.

Militao regresó a una convocatoria después de perderse 24 partidos oficiales y mostró su jerarquía y efectividad en pocos minutos.

Sustituyó a Dean Huijsen, con amarilla, para ocupar su ecosistema, el centro de la defensa, a falta de media hora para el final.

Se instaló en su zona como si no hubiese pasado el tiempo.

Y suyo fue el remate que dio esperanzas al Real Madrid, que redujo distancias en el minuto 88.

Pero su alegría fue efímera.

Duró un suspiro, el que tardó Muriqi en aparecer para contestar con el 2-1 y celebrar su tanto número 19 en Liga.

Sólo suma cuatro menos que el líder de la tabla, Kylian Mbappé, que se encontró con las intervenciones de Leo Román en un choque que decidió el kosovar.

Su acierto fue el de su resurrección, porque Muriqi acumulaba un par de semanas complicadas.

Primero, porque antes de marcharse con su selección, falló un penalti ante el Elche en el minuto 94 y que privó a su equipo de sumar un punto.

Y, segundo, porque rozó el Mundial y lo perdió en el último duelo, con su selección, Kosovo, cuando fue derrotado por Turquía en el partido clave.

Por eso, cuando marcó el tanto con el que el Mallorca salió del descenso, lloró. “Llevo dos semanas, aunque por fuera parezco muy feo y duro…

También soy humano y a veces las emociones y los nervios me dejan.

Vengo de fallar un penalti para dar un punto a mi equipo ante el Elche.

Luego perder la final para un Mundial para cumplir el mayor sueño de mi vida.

Pensé que la temporada estaba acabando mal.

Pero de repente, un golazo, el 2-1.

Conmigo hemos conseguido la victoria”.

Sus declaraciones, a Movistar Plus tras el final del partido, fueron el epílogo de una jornada especial para Muriqi.

Su llanto fue el de la consolación, el de casi un domingo de

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