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De Washington a Dakar: la influencia ultra tras la nueva ley contra el colectivo LGTBI en Senegal

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Asociaciones vinculadas a la ultraderecha estadounidense promueven una ola reaccionaria en África, donde algunos países están endureciendo sus leyes anti-LGTBI en una dinámica que combina la influencia internacional con la política interna y la presión social La fobia contra la comunidad LGTBI crece en Kenia ante la cruzada religiosa y política Ibrahima tenía 12 años cuando su padre decidió que debía hacerse “más hombre”.

Lo llevó a trabajar en la pesca, convencido de que el esfuerzo físico corregiría lo que familia veía como una desviación. “Nunca me gustó.

Yo quería otra vida, pero no tenía elección”, recuerda hoy desde Francia en una conversación con elDiario.es.

Creció en Senegal en una familia profundamente religiosa, marcada por la figura de un padre imán y por un entorno donde cualquier diferencia era castigada.

En el barrio lo molestaban, lo señalaban y lo reducían a un insulto que ni siquiera entendía.

En casa, la violencia era una constante. “Mi hermano mayor me golpeó varias veces, incluso una vez en el mar, donde pensé que iba a morir”, relata.

Desde muy joven, Ibrahima comprendió que su identidad no tenía espacio en el mundo que lo rodeaba.

Años después, en 2020, fue detenido junto a otros hombres acusados de “actos contra natura”.

Pasó tres meses en prisión en condiciones extremas, hacinado con decenas de personas, sin poder dormir y bajo amenazas constantes y agresiones de otros reclusos. “Pensé que no iba a salir de allí”, dice.

Hoy vive en Francia, adonde llegó en 2024, intentando reconstruir una vida atravesada por la violencia.

Su historia no pertenece al pasado, es el presente de Senegal.

En marzo de 2025, la Asamblea Nacional aprobó una reforma del Código Penal que pena con hasta diez años de prisión las relaciones entre personas del mismo sexo y criminaliza cualquier forma de “promoción” de la homosexualidad.

La norma amplía la persecución de activistas, organizaciones y cualquier persona que defienda los derechos LGTBI, e introduce sanciones económicas que pueden alcanzar los 15.000 euros, equiparando la homosexualidad a delitos como la zoofilia o la necrofilia.

Una ola que recorre

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