El Vía Crucis de Mérida sume en una silenciosa oración comunitaria al Anfiteatro Romano
Mérida, 04 abr (EFE).- El sobrecogedor Vía Crucis de Mérida, que protagoniza la talla del Cristo de la O, ha sumido esta madrugada en una silenciosa oración comunitaria al público del graderío del Anfiteatro Romano iluminado por una gran cruz de velas y cantos litúrgicos para acompañar a Jesús de Nazaret desde la condena a su sepultura.
El Via Crucis es uno de los momentos destacados de la Semana Santa emeritense, una festividad de Interés Turístico Internacional que convierte esta ciudad, fundada en el año 25 a.C. por el emperador Octavio Augusto, en un inmenso escenario en el que se recrea la pasión, muerte y resurrección de Cristo entre monumentos con más de 2.000 años de historia.
Pasada la media noche, desde su sede canónica, la Concatedral de Santa María, daba comienzo este acto religioso coronado por el paso del Santísimo Cristo de la O, la talla más antigua de la ciudad, que data del siglo XIV.
El crucificado, de estilo gótico, es portado por 10 costaleros, guiados en esta ocasión por el capataz Juan Antonio Domínguez, junto a una comitiva de nazarenos con faroles encendidos y fieles con velas que hacen voto de silencio durante todo el recorrido, hasta que la imagen regresa a su templo.
De hecho, es la única procesión en la ciudad sin acompañamiento musical, solo el redoble de tambores sordos que invitan al recogimiento y la reflexión.
Tras discurrir por espacios tan emblemáticos como el Templo de Diana o la fachada del Museo Nacional de Arte Romano, el desfile se adentró en el anfiteatro para desarrollar las catorce estaciones de penitencia sobre la arena del recinto.
Cantos de la liturgia hispano-visigótica a cargo de la Capilla Gregoriana del Santísimo Cristo del Calvario embellecieron una manifestación religiosa que enmudece al público hasta su finalización, culminada por un besapié al Cristo de la O en la sede metropolitana.
El tiempo respetó la procesión, a diferencia de 2024 cuando tuvo que suspenderse trasladándose a la Concatedral debido a la lluvia.
Con la procesión del Domingo de Resurrección concluirá mañana una Semana Santa que el propio Papa Francisco definió como “única en el mundo”, porque “muy pocas ciudades pueden revivir estos días que cambiaron la historia de la humanidad en escenarios de más de
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