Tema

Mbappé vs. Muriqi: el duelo de la resurrección

· Español· Infobae

Juan José Lahuerta Madrid, 3 abr (EFE).- Kylian Mbappé suma 23 goles en Liga; Vedat Muriqi, 18.

El máximo goleador y su principal perseguidor se citan en Son Moix en un duelo con valor para la clasificación -título vs. permanencia- y también para la pelea por el trofeo al mejor artillero.

Ambos llegan, además, con la pólvora húmeda, con sensaciones extrañas.

Porque este Mallorca-Real Madrid se juega en dos planos.

En el visible, el de siempre: puntos, urgencias, la Liga para unos, la salvación para otros.

En el invisible, el que decide delanteros: el momento.

Y ahí, tanto Mbappé como Muriqi pisan el césped con esa duda incómoda que sólo conocen los goleadores cuando el gol se les esconde.

Mbappé atraviesa un silencio incómodo para sus aficionados.

Diez partidos sin marcar con su club.

Su último grito fue ante el Valencia, el 8 de febrero.

Desde entonces, un banquillo ante la Real Sociedad, partidos sin tino frente a Benfica y Osasuna, y una rodilla que le obligó a parar justo cuando el calendario apretaba de verdad.

Se perdió citas de peso -Benfica, Getafe, Celta, Manchester City, Elche- y regresó con minutos sueltos, como quien vuelve a casa pero aún no ha deshecho la maleta.

La sonrisa la encontró lejos, con Francia, donde el gol siempre le reconoce antes que nadie.

Brasil pagó la factura en un amistoso que le sirvió de bálsamo.

Pero la Liga es otra cosa: ahí sigue detenido en los 23 tantos, esperando que el cuerpo acompañe y encuentre su mejor versión. Álvaro Arbeloa mira de reojo al Bayern Múnich y puede dosificar a Vinícius, cargado de kilómetros.

Todo apunta a Mbappé en el once.

Lo necesita el Madrid y lo necesita él.

Porque los grandes delanteros no viven del pasado reciente, sino del siguiente encuentro.

Enfrente, Muriqi camina por una vereda parecida, aunque con otras piedras.

Regresó de Kosovo con el ánimo torcido.

Rozó el sueño mundialista, pero la Turquía de Güler le cerró la puerta (0-1).

Ni clasificación, ni goles, ni descanso: sólo kilómetros y frustración.

Tampoco ayudó la despedida doméstica: un penalti fallado ante el Elche que pudo dar aire al Mallorca, finalmente acabó en derrota (2-1) y en plaza de descenso.

Para un delantero, no hay carga más pesada que un gol q

原文链接: Infobae