Sevilla se vuelve a mirar en los ojos de la Macarena
Sevilla volvió a mirarse esta madrugada en los ojos de la Macarena.
Y lo hizo con la emoción intacta —la de siempre— pero también con una ciudad que, año a año, parece ir quedándose sin espacio para sostener su propia celebración.
La Madrugada del Viernes Santo de 2026 volvió a transcurrir con normalidad, entendiendo por normalidad la situación que vive la capital andaluza en los últimos años en esta fecha: unas procesiones cada vez con mayor número de nazarenos —más de 15.000 salieron esta noche—, a los que se suman costaleros, músicos y otros integrantes hasta superar las 20.000 personas en los cortejos; mientras, un público masificado se siente cada vez más espectador que participante de un rito que históricamente se vivía de otra manera.
Sin embargo, esta vez la absoluta protagonista de la noche fue la Esperanza Macarena, que regresaba a las calles en su paso de palio tras uno de los episodios más convulsos que se recuerdan en su historia reciente.
La fallida intervención realizada el pasado verano por Francisco Arquillo y su hijo David alteró algo más que la fisonomía de la imagen: tocó un elemento intangible, difícil de explicar para los de fuera, pero inmediatamente reconocible para los sevillanos.
No era una cuestión de pestañas más largas o más cortas, como se simplificó entonces, sino de una mirada que la ciudad dejó de reconocer como propia.
El desconcierto fue tal que obligó a retirarla del culto para acometer la mayor restauración conocida hasta la fecha, encargada a Pedro Manzano.
La ciudad estuvo cuatro meses sin Esperanza y con la incertidumbre sobre cómo regresaría la Macarena.
Pero se obró el “milagro” y el 8 de diciembre la Virgen volvió a su altar con la expresión de siempre y, con ella, también una parte de la tranquilidad emocional de Sevilla.
Pedro Manzano, restaurador de la Macarena, ante el palio de la Virgen en su basílica. (Hermandad de la Macarena) Desde entonces, la devoción se ha multiplicado en estos meses y había crecido la expectación ante su regreso a la Madrugada.
Ese “estreno” fue, sin duda, el gran acontecimiento de la noche.
La emoción se dejó sentir a
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