Arzobispo de Oviedo advierte de responsabilidad de declarar guerras que destruyen pueblos
Valladolid, 3 abr (EFE).- El fraile franciscano y arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, ha hecho este Viernes Santo una lectura sobre las últimas siete palabras que dijo Jesús en la cruz antes de morir y ha advertido de la responsabilidad de “declarar guerras” que enfrentan y destruyen a los pueblos o de “mentir” para salvar gobernanzas.
Ha sido en el Sermón de las Siete Palabras, uno de los actos centrales de la Semana Santa de Valladolid, de interés turístico internacional, anunciado ya desde primera hora de la mañana por los cofrades a caballo que han recorrido las calles de la ciudad para pregonar su celebración este mediodía en la Plaza Mayor.
El propio prelado ha recordado que esa plaza “ha sido testigo de la escucha de estas Siete Palabras durante tantos años ya desde su comienzo propiamente en aquel 23 de abril de 1943”, en un acto que ha presidido el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello.
Dentro del sermón se ha acercado a esa “ignorancia” que “no atenúa nuestra responsabilidad cotidiana en lo personal y en lo social”, ese “no sabemos lo que hacemos” cuando “declaramos las guerras que enfrentan y destruyen los pueblos, cuando mentimos a mansalva para salvar a toda costa nuestras prebendas y nuestras gobernanzas”.
O “cuando robamos lo que no nos pertenece con la codicia más pendenciera, o abusamos de los más inocentes con una perversión que mata, cuando manchamos la belleza con nuestras apariencias más zafias, cuando envilecemos la bondad con un embrutecimiento de maldad calculada y cuando relativizamos de la verdad con una post-verdad que a sabiendas engaña”, ha reflexionado ante una abarrotada Plaza Mayor llena de fieles.
El prelado se ha adentrado en esos momentos en los que en la vida, recogiendo el sentir de las palabras de Jesús en la cruz, en los que “hemos experimentado ese mismo desgarro cuando la incomprensión de los cercanos, la huida cobarde de los amigos, el acoso de los adversarios, la injusticia calculada y la persecución insidiosa nos llega en el momento más inoportuno para no brindarnos la ayuda que necesitábamos”. “Todos hemos experimentado ese zarpazo al embridar el abandono de soledad ante una enfermedad imprevista, una catástrofe natural que nos desbarata o un desaguisado de mala gobernanza que nos deja al p
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