Trump se estrella de nuevo con el problema del iPhone de 2.200 euros en su guerra en Irán
La misma red global que el republicano destruye con aranceles y tensión geopolítica es la que hace posible la fabricación de las armas de alta tecnología con las que intenta doblegar al régimen de los ayatolás Los contratos militares y sus inversiones en el Golfo convierten a las grandes tecnológicas en objetivo de Irán Hace un año, en su autoproclamado “Día de la Liberación”, Donald Trump reveló una lista de aranceles para 180 países.
La medida produjo un shock inmediato para el comercio global.
No es solo que muchos productos se encarecieran, sino que el modelo de negocio de muchas multinacionales estadounidenses quedaba al borde del precipicio.
Entre las complejas explicaciones sobre el funcionamiento de las cadenas de suministro y por qué una simple tasa del 10% podría destruir negocios enteros, emergió un precio que lo ejemplificaba todo: Apple y el iPhone de 2.500 dólares (o 2.200 euros).
El iPhone es un hijo de la globalización .
Su intrincada cadena de suministro requiere centenares de proveedores especializados, que utilizan minerales extraídos en África o Sudamérica, semiconductores avanzados producidos en Taiwán, memorias de Corea del Sur o pantallas de Japón.
Grabar con un arancel cada uno de esos pasos podía terminar disparando el precio del teléfono más vendido de EEUU un 43%, hasta esos 2.500 dólares. “Hay veces que se confunden los materiales con la especialización”, explicó en un reportaje de elDiario.es Enrique Feas, investigador principal del Instituto Elcano y técnico comercial del Estado. “Puede que haya acero en Estados Unidos y que no sea excesivamente caro en algunos casos.
Puedes conseguir un sustituto para las barras básicas de acero, pero no para elementos específicos de un móvil, ya que probablemente solo haya tres o cuatro empresas en el mundo capaces de producirlo.
La globalización consiste en la especialización”.
Trump anuló más tarde muchos de los aranceles que afectaban a la industria de la electrónica, mientras que Apple decidió asumir el mayor coste de producción sin repercutirlo en los consumidores para evitar fricciones con la Casa Blanca.
Sin embargo, un año después, el republicano ha vuelto a quedar atrapado en el mismo callejón con
原文链接: El Diario
