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Yasmina logró romper su matrimonio forzado tras cuatro años en Catalunya: "Fue el peor y el mejor día de mi vida"

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Su familia en Marruecos la obligó a casarse recién cumplida la mayoría de edad con un primo emigrado a España.

A los 25, ha conseguido escapar gracias a la entidad Valentes i Acompanyades El matrimonio forzado, una lacra silenciosa en España: “Las denuncias son la punta del iceberg” Yasmina, de 25 años, soñaba con ser profesora de árabe.

Para eso completó el Bachillerato en su ciudad, Nador, en Marruecos.

Pero su familia tenía otros planes para ella.

No iría a la universidad.

Se tenía que casar con su primo, emigrado a España, porque creían que era lo mejor para ella. “Yo le dije a mi madre que no quería, que era joven.

Tenía 18 años, era una niña, podía hacerlo más adelante… Pero me dijo que no”, relata.

El matrimonio forzado se consumó a pesar de que Yasmina no lo quería.

Apenas conocía a su primo más que de verlo en vacaciones. “No tenía relación con él, ni comunicación.

No había amor, era muy raro”, explica.

Aun así, su madre, su padre y, sobre todo, el abuelo de ambos la presionaron para que aceptara.

Y acabó firmando.

Al cabo de unos años, en 2021, su marido pidió el reagrupamiento familiar y Yasmina se trasladó a vivir con él a la provincia de Girona, en la Costa Brava.

Tras más de cuatro años de reclusión doméstica, de una relación obligada y de exigencias familiares para que aguantara, Yasmina se armó de valor y contactó con una trabajadora social para que la ayudara a escapar. “Le dije que si no me ayudaba, me moría o me mataba”, rememora.

La pusieron en contacto con una entidad con sede en Girona, Valentes i Acompanyades, que es de las pocas en España que ayudan a víctimas de matrimonios forzados.

Desde entonces, vive en un piso compartido de esta asociación, con otras tres jóvenes en su misma situación.

Además, ha conseguido que su ya exmarido firme el divorcio, aunque eso le haya valido durante meses el rechazo de su familia. “Ahora me siento mejor, mucho mejor que antes.

Soy libre”, sonríe.

Yasmina acepta relatar la historia de su matrimonio de conveniencia desde la sede de Valentes i Acompanyades, en Salt (Girona), para ayudar a combatir una lacra que entidades

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