Los gritos islamófobos, una escalada en el racismo del fútbol español que desata críticas contra la Federación
La RFEF se defiende de la censura del alcalde de Barcelona y la Generalitat por no haber parado el partido y asegura que actuó siguiendo el protocolo antiviolencia y en coordinación con el árbitro del encuentro Lamine Yamal condena los cánticos racistas en Cornellà: “Soy musulmán.
Es una falta de respeto y algo intolerable” Un partido de fútbol amistoso e intrascendente ha dado la vuelta al mundo.
Pero no por ninguna acción en el terreno de juego, sino por los cánticos islamófobos que una buena parte del público del RCDE Stadium de Cornellà (Barcelona) coreó este martes durante el España-Egipto.
Tras la conmoción inicial, las críticas se han dirigido hacia la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por su falta de contundencia a la hora de atajar los gritos.
Fuentes de la RFEF se defienden de las críticas y aseguran que se activaron los protocolos antiviolencia, y que tanto integrantes del equipo de seguridad de la Federación como de mediación acudieron a la parte de la grada desde donde partían los cánticos islamófobos.
El incidente islamófobo en Cornellà supone un salto en la gravedad de los gritos racistas que, habitualmente, ocurren en los campos de fútbol en España, y que ya han motivado las primeras condenas por la vía penal .
A diferencia de los casos que se han sucedido en los últimos años, donde se pudo identificar a los autores concretos de las vejaciones racistas a jugadores, este martes los gritos provinieron de centenares de aficionados de varias zonas del estadio.
El episodio se produce en un contexto de auge de la extrema derecha.
En Europa, en España, y en los campos de fútbol.
Además del “musulmán el que no bote” cantado durante la primera parte, la grada coreó insultos contra Pedro Sánchez habituales de los grupos ultraderechistas, y pitó el himno de Egipto antes de empezar el encuentro, un hecho inusual en partidos amistosos. “Corremos el riesgo de volver a los años ochenta, cuando la ultraderecha irrumpió en las gradas para llegar a los más jóvenes y tener presencia mediática”, advierte Baptista Silanes, veterano aficionado del Espanyol y miembro de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR), desde donde ha impulsado con varios clubes la
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