De George Harrison a Rosalía, cómo trascender en Semana Santa por la vía del pop
Javier Herrero Madrid, 2 abr (EFE).- Música y religión han mantenido una relación profunda e histórica por la que la primera funcionó a menudo como herramienta sacra de comunión colectiva y conexión con una realidad superior.
Cuando en el siglo XX la música pop explotó como fenómeno mundial profano, el vínculo no desapareció, solo se transformó.
Del catolicismo al hinduismo, del pop a la bachata o el folk, el deseo de trascender se ha materializado en estos años en casi tantas formas como confesiones religiosas y estilos musicales hay, con ejemplos como los siguientes para quien quiera vivir una Semana Santa espiritual pero diferente, a veces contestataria, sin recurrir a las saetas como banda sonora.
Entre los grandes inventores de la música moderna, los Beatles, especialmente George Harrison se caracterizó por su perfil más metafísico, sobre todo cuando viajó a La India e hizo que ‘The White Album’ (1968) respirara esa vibra, que fructificó en su primer disco en solitario dos años más tarde con un tema como ‘My Sweet Lord’, contra el sectarismo religioso.
No mucho antes, en 1965, The Byrds habían publicado ‘Turn!
Turn!
Turn! (To Everything There Is A Season)’, a partir del canto a la paz del célebre músico de folk Pete Seeger, que para componerlo utilizó frases del libro de Eclesiastés.
Como curiosidad, hace casi 30 años su autor donó buena parte de las regalías a una organización contraria a los asentamientos ilegales en suelo palestino.
Incluso el contestatario e inconformista Bob Dylan tuvo una etapa de fuerte pulso religioso.
Fue a finales de los 70, cuando se convirtió al cristianismo evangélico y publicó discos como ‘Slow Train Coming’ (1979), que, con el Antiguo y Nuevo Testamento como referencia, hablaba en ‘Gotta Serve Somebody’ de la renuncia a la riqueza para poder servir solo a un dios.
Unos tres años le costó a Leonard Cohen escribir ‘Hallelujah’, en la que utilizó símbolos judíos para hablar sobre la grandeza y las penurias del amor.
Con su voz cavernosa la publicó en 1984, pero adquirió notoriedad sobre todo a partir de la versión con más aire que realizó Jeff Buckley diez años después, a la que siguieron decenas más, algunas forzando su dimensión como alabanza religiosa.
En un álbum ya
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