1-1. Leganés y Zaragoza firman un empate insuficiente para ambos
Leganés (Madrid), 2 abr (EFE).- El Leganés y el Zaragoza firmaron un empate (1-1) que no sirve ni a los madrileños para alejarse de la parte baja de la tabla ni a los aragoneses para escapar de los puestos de descenso, en un choque en el que el conjunto maño tras dominar con claridad durante sesenta minutos se desinfló en la media hora final.
Pese a que el preparador del Leganés había insistido en lo poco que necesitaba el balón el equipo aragonés para generar peligro, el Zaragoza salió dispuesto a demostrar que también es capaz de adueñarse del esférico.
Tal y como quedó claro en unos minutos iniciales en los que los de David Navarro no sólo monopolizaron la pelota sino que dispusieron de hasta tres buenas oportunidades para abrir el marcador.
La más clara a los once minutos en un remate de Rober González tras una nueva internada por la banda derecha del lateral Juan Sebastián, que sólo la gran intervención del guardameta local Juan Soriano impidió que acabase en gol.
Sin embargo, cuando todo parecía más propicio para el Zaragoza un fallo en la salida de balón del joven lateral Juan Larios, que entregó el balón a un rival, permitió al Leganés ponerse en ventaja a los diecinueve minutos (1-0) con un gol de Óscar Plano.
Un ‘regalo’ que el conjunto madrileño estuvo a punto de devolver tres minutos más tarde en un fallo de Ignasi Miquel que el zaragozista Sebas Moyano, a diferencia de Óscar Plano no supo aprovechar, lo que privó a los blanquillos de la posibilidad de igualar la contienda.
Pero ni así dejó de buscar el conjunto visitante la portería rival y siguió contabilizando ocasiones en los siguientes minutos hasta que Sebas Moyano se resarció de su anterior error al firmar el 1-1 a falta de diez minutos para llegar al descanso.
Un gol que si bien llevó la firma de Moyano quedará para el recuerdo por la magistral maniobra de Marcos Cuenca que tras zafarse Marvel con un sensacional toque de espuela asistió a Moyano para que pusiese las tablas en el marcador.
Justo premio a la ambición de un Zaragoza que no sólo encerró en su propio campo al Leganés, sino que contabilizó diez remates más que el equipo madrileño, el último un lejanísimo disparo de Rober González que por poco no acabó en gol.
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