Bolivia sufre por no estar en el Mundial y respalda a un equipo que vendió cara la derrota
La Paz, 1 abr (EFE).- La afición boliviana asumió con resignación la derrota 2-1 ante Irak que dejó a la Verde fuera de la Copa del Mundo 2026, pero con una sensación de gratitud al equipo que vendió cara la derrota y revivió ilusión futbolera después de más de tres décadas de su última clasificación mundialista. “Han jugado bien, pero necesitábamos (más) tiempo, pero amo a mi Bolivia y amo a mi selección”, dijo a EFE Michelle, una joven que respaldó en todo momento al equipo comandado por el seleccionador Óscar Villegas.
El pitido final del juez salvadoreño Iván Barton apagó la emoción de miles de fanáticos que se congregaron en las calles bolivianas entre cánticos y banderas con los colores rojo, amarillo y verde, y que siguieron cada minuto del encuentro disputado en la ciudad de Monterrey (México).
El partido, programado a las 23:00 hora local del martes (3:00 GMT del miércoles), despertó una expectativa que solo se comparó con las jornadas de eliminatoria que se vivieron en 1993, cuando la generación comandada por Marco “el Diablo” Etcheverry consiguió el boleto al Mundial de Estados Unidos 1994, el único en su historia.
Las autoridades bolivianas liberaron la transmisión del partido, mientras que los gobiernos locales habilitaron, en las principales ciudades del país, pantallas gigantes en escenarios amplios en los que se organizaron festivales con grupos musicales, además de danzas típicas.
Los seguidores de la Verde quedaron con la satisfacción de ver a un equipo conformado en su mayoría por jugadores jóvenes, que dio todo de sí para igualar el partido y que tuvo que manejar la presión de estar dos veces abajo en el marcador.
El primer gol de Irak cayó como un baldazo de agua fría, pero la actitud de los futbolistas de Villegas mantuvo la esperanza en pie hasta que Moisés Paniagua igualó la cuenta antes de culminar el primer tiempo.
El estilo de juego demostrado hasta el descanso reavivó el apoyo de los aficionados, que corearon el “Bo-Bo-Bo, li-li-li, via-via, via”, a lo que se sumó el amplio dominio del balón.
Sin embargo, la letalidad y eficacia de los asiáticos dio resultados y puso en ventaja al equipo dirigido por el seleccionador australiano Graham Arnold al colocar el 2-1, que con el paso de los mi
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