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Paolo Sorrentino: “Mostrar a un político serio y con sentido común parece, hoy en día, algo surrealista”

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El director estrena ‘La Grazia’, su última película y en la que fabula sobre los últimos días de un presidente de la República de Italia que debe decidir si firma una ley de eutanasia Rosalía resucita en Madrid y hace levitar a sus fans con un concierto apabullante Está claro que a Paolo Sorrentino le interesa la política.

O al menos aquellos que la ejercen.

Aunque venda una pose nihilista, con su puro e intentando echar balones fuera en las preguntas incómodas, nadie al que no le interese el tema dedica una película a Giulio Andreotti ( Il Divo ) y otra a Berlusconi ( Loro ).

A ellos se une ahora Mariano De Santis.

Si no les suena su nombre es normal, porque este no existe, aunque en Italia tengan claro que no es más que un alter ego de Sergio Mattarella, político de la Democracia Cristiana y presidente de la República desde 2015.

Mattarella concedió un polémico indulto en 2019 a dos hombres que habían matado a sus mujeres, enfermas de Alzhéimer.

Lo hicieron, supuestamente, para que no sufrieran más.

El presidente argumentó su decisión diciendo que había sido por motivos de compasión.

Este hecho sirve como palanca para que Sorrentino cuente en La Grazia —que llega a los cines este miércoles— los últimos días de un moderado presidente de la República que nunca se ha posicionado en nada pero que, antes de irse, debe decidir respecto a unos indultos y a una ley de eutanasia muy censurada por la derecha.

A Sorrentino, habitualmente abonado a cierto cinismo, le ha salido una película que defiende que no todos los políticos son iguales, sino que hay gente con moral y principios, y que son esos los que ahora mismo son más necesarios.

Todo ello sin renunciar a su peculiar estilo visual (aunque sin ese regodeo en la belleza masculina que a veces lastra sus filmes, como ocurrió en Parthenope ).

Aquí realiza una presentación del personaje protagonista —a quién da vida, cómo no, Toni Servillo— a la altura de la del Jep Gambardella de La gran belleza , con ese presidente que vemos después de escuchar música tecno y una bandera de Italia hecha con el humo de los aviones en un acto institucional.

El cineasta mantiene, en un reducido encuentro con periodistas donde se encuentra elDiario.es , que a él no le “interesan

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