Vecinos de siempre y nuevos turistas, la 'pelea' por tener las llaves de los barrios
María Ruiz Granada, 1 abr (EFE).- Vecinos, hosteleros, dueños de pisos turísticos y sindicatos de inquilinos pelean por blindar su hueco en barrios históricos como el Albaicín de Granada, con el mismo número de vecinos que de camas hoteleras, y que ejemplifica ese debate nacional que mezcla economía, gentrificación, sabotajes y derecho a una casa.
Vivienda y turismo se han convertido en dos caras de una moneda que da vueltas en el aire mientras diferentes sectores, administraciones y vecinos buscan construir una solución para esos barrios que cada vez tienen menos casas y más camas hoteleras.
El granadino barrio del Albaicín logró hace más de tres décadas el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su idiosincrasia, sus calles y sus vistas a la Alhambra, pero en esas tres décadas han desaparecido artesanos y patios de vecinos, comercios locales y plazoletas ocupadas ahora por cafés para llevar y alojamientos turísticos. “La situación de la vivienda en barrios como el Albaicín hay que describirla con palabras muy gruesas, es una catástrofe o un colapso urbanístico, habitacional, cultural y de acceso a la vivienda”, ha resumido para EFE el portavoz de Albayzín Habitable, César Rodríguez.
Este movimiento vecinal defiende las tradiciones y las plazas para los vecinos con propuestas turísticas y lúdicas porque, aclaran, ellos no están contra del turismo sino contra algunas formas de atraer visitas.
Son uno de los protagonistas de esos puzles que tratan de componer casi todas las grandes ciudades del país para que encajen intereses económicos, laborales y sociales y en el que cada vez hay más piezas.
Sueltas o no.
Otro de los protagonistas del rompecabezas es el Sindicato de Inquilinas, un movimiento que señala a los grandes tenedores de viviendas y marca con pegatinas los cajetines que protegen las llaves de los alojamientos turísticos.
En un mes han organizado dos protestas en Granada y, en ese mismo tiempo, más de 300 de estos cajetines han sido saboteados con pintura y silicona sin que de momento haya detenidos, según ha confirmado a EFE la Policía Nacional, que se ha hecho cargo de investigar estos hechos.
El sindicato marca con pegatinas alojamientos de grandes tenedores o fondos de inversión, especialmente en barrios históricos como el Realej
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