La Fundación Jiménez Díaz destaca su modelo de neurorrehabilitación basado en tecnología robótica
El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz ha resaltado que en los últimos años ha reforzado su modelo de neurorrehabilitación con la incorporación de tecnología robótica avanzada integrada en la práctica clínica diaria, lo que, según indica, ha supuesto un cambio significativo en la forma de abordar el tratamiento de los pacientes con patología neurológica. “Supone un cambio real en la forma de abordar la rehabilitación neurológica”, ha señalado Raquel Cutillas, jefa asociada del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del hospital madrileño, quien incide en que este avance responde a una manera distinta de entender el tratamiento, más centrada en las necesidades reales del paciente.
Este enfoque se apoya en terapias basadas en intensidad, repetición y precisión, tres factores clave para estimular la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del sistema nervioso para reorganizarse tras una lesión.
Concretamente, se aplica en pacientes con daño cerebral adquirido como el ictus o el traumatismo craneoencefálico, lesión medular o enfermedades neurodegenerativas como el párkinson o la esclerosis múltiple.
Entre los dispositivos más avanzados de la dotación tecnológica destaca el exoesqueleto de marcha para adultos, un sistema que se ajusta al cuerpo del paciente y le permite ponerse de pie y caminar desde fases muy tempranas en su recuperación.
Tal y como detalla Cutillas, “este tipo de tecnología facilita la marcha y permite repetirla de forma controlada, segura y con una calidad biomecánica difícil de reproducir manualmente”, lo que resulta determinante en los procesos de recuperación neurológica.
A este sistema se suman dispositivos de robótica para miembro superior que ayudan a trabajar brazo y mano en actividades funcionales, así como plataformas de equilibrio que entrenan la estabilidad a través de ejercicios dinámicos.
Todo ello se complementa con entornos de realidad virtual tanto inmersivos como no inmersivos, que introducen objetivos y retos durante la terapia. “El paciente repite movimientos al mismo tiempo que los integra en tareas con un sentido”, apostilla la especialista, lo que favorece tanto la motivación como la adherencia al tratamiento.
UN TRATAMIENTO ADAPTADO A CADA PACIENTE Según el centro, el uso de estas tecnologías se integra dentro de un abordaje global y parte siempre de una valoración individualizada que permite ajustar la intensidad tolerada y el tipo de terapia.
A partir de esta evaluación, se diseña un plan ter
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