El enfermero que jugó a ser Dios: los siniestros crímenes del “ángel de la muerte” y una venganza brutal en la sombra de la cárcel
Donald Harvey confesó haber asesinado durante dos décadas a unas setenta personas mientras trabajaba como celador, camillero y ocasionalmente como enfermero.
Aseguraba que los mataba por compasión, para que no sufrieran, pero los métodos que utilizaba eran verdaderas torturas.
Condenado a cadena perpetua en 1987, murió el 30 de marzo de 2017, dos días después de ser atacado a golpes por otro preso
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