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Las empresas de bacalao dividen su negocio entre la Semana Santa y los 'fish and chips'

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Mercedes Salas Madrid, 30 mar (EFE).- La cuaresma y la Semana Santa concentran el 25 % del consumo español de bacalao, un pescado que tiene detrás una industria relevante de salazones, pero también una flota que ha redirigido su negocio al mercado británico, para los platos de ‘fish and chips’ (pescado con patatas fritas).

España es un nodo en el comercio del bacalao, pescado ligado a la Semana Santa y a la tradición cristiana, ya que lo importa y existen empresas que lo transforman y reexportan, pero en la flota nacional aún quedan barcos bacaladeros que trabajan en caladeros muy lejanos.

Los responsables de esta flota y de esta industria han declarado a Efeagro que este año viven la campaña muy pendientes de la guerra en Oriente Medio por su impacto en los precios del gasóleo, de la energía y de la logística; también es la primera temporada en que se aplica un real decreto que reconoce el distintivo ‘bacalao desalado’.

La Semana Santa sigue siendo importante para la industria, al contrario que en el caso de la flota bacaladera, que se ha especializado en el congelado y lo vende sobre todo para los ‘fish and chips’, el plato típico del Reino Unido formado por pescado y patatas fritas.

Cuatro buques componen la flota española bacaladera, dos de Vigo y dos de Pasajes (Guipúzcoa), que faenan en Noruega, en el Ártico y en aguas de la organización NAFO, en torno a Canadá.

El presidente de la Asociación de Armadores de Buques de Pesca de Bacalao (Agarba) y director general de Pesquera Áncora, Iván López, explica a Efeagro que percibe una “solidez en precios” del pescado, lo que ayuda a compensar la caída de cuotas en los últimos cinco o seis años en aguas noruegas, que ha cifrado en el 60 %.

López ha señalado que el caladero noruego está en mala situación, lo que pone a la flota al límite de la “rentabilidad”, y ha aludido a la situación que ha denunciado España en la Unión Europea (UE) por la forma en que Noruega se adjudica cuotas en aguas compartidas.

Por otro lado, ha indicado que la situación geopolítica “no ayuda”, porque el caladero noruego se comparte con Rusia, que por su parte no actúa “todo lo racionalmente que debiera en cuanto a la gestión del pescado” y ha opinado que “Noruega no

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