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La Semana Santa no es para mujeres: las cofradías que se resisten a respetar igualdad y tradición

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La lucha de las mujeres por la igualdad en las cofradías va desde dejar de ser solo ‘manolas’ en León, hasta desfilar camufladas en las tradiciones de Cuenca El Ministerio de Igualdad trasladará a la Fiscalía el rechazo a las mujeres en la cofradía de la Sang de Sagunt La Semana Santa no es para las mujeres.

En España hay aún un elevado número de cofradías que basan sus estatutos en principios y tradiciones anticuadas, algunas de ellas de más de dos siglos, que dejan a las mujeres fuera.

A veces se las excluye de la participación activa en las procesiones, pero en otros casos se les impide incluso asistir como público.

Tras el sonado caso de la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en Sagunto, Valencia, muchas otras tradiciones en varios puntos del país mantienen vigentes vetos por razón de sexo y solo les permiten participar como ‘manolas’, de negro y mantilla en luto por la muerte de Cristo.

Castilla y León: tímidos avances En la Semana Santa de la ciudad de León, Interés Turístico Internacional desde 2002, varias cofradías vetan a sus integrantes por razón de su sexo .

De hecho, ocurre en casi un tercio de las congregaciones penitenciales.

Desde hace décadas, León cuenta con un total de 16 cofradías y son cinco las que vetan la igualitaria participación de hombres y mujeres.

El matiz es importante, dado que en cuatro de los casos son cofradías en las que las mujeres no pueden procesionar como cofrades de pleno derecho –llamados ‘papones’ por los leoneses–, sino exclusivamente como ‘manolas’.

Y en un quinto caso, María del Dulce Nombre, se trata de una cofradía exclusivamente femenina en la que son los hombres los que no pueden ni desfilar ni pujar desde su creación hace 35 años.

La discriminación proviene de siglos atrás en los casos de las dos congregaciones centenarias de la ciudad, Dulce Nombre de Jesús Nazareno, fundada en el año 1611, y la real Cofradía de Minerva y Veracruz, de 1612.

En ambos casos, el peso de la prohibición es secular y ése es su principal argumento para el inmovilismo.

Pero curiosamente, es en esta última en la se ha permitido a ellas vestir como cualquier ‘papón’ o pujar los pasos por las calles

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