Israel provoca un rechazo internacional unánime tras impedir la misa del Domingo de Ramos por primera vez en siglos
La negativa de la policía israelí a que la máxima autoridad católica en Tierra Santa oficiara la misa del Domingo Santo en el Santo Sepulcro se ha encontrado con el rechazo frontal de los líderes mundiales La policía israelí ha desatado una polémica de eco internacional tras impedir que la máxima autoridad católica en Tierra Santa oficiara la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
De Pedro Sánchez a Giorgia Meloni, los líderes mundiales han expresado su condena a la decisión del Gobierno de Benjamín Netanyahu, que ha afectado a una de las celebraciones más solemnes del cristianismo.
La controversia ha comenzado al mediodía de este Domingo de Ramos, que abre las puertas de la Semana Santa.
En un comunicado, el Patriarcado Latino de Jerusalén —la diócesis de la Iglesia Católica cuya autoridad abarca los territorios de Israel, Palestina, Jordania y Chipre— ha denunciado que la policía israelí ha detenido en su camino al Santo Sepulcro al jefe católico en la región, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y al custodio o ‘guardián oficial’ de la iglesia, el padre Francesco Ielpo. “Como consecuencia, y por primera vez en siglos, se impidió a los jefes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro”, afirmaba el escrito.
El Patriarcado Latino de Jerusalén ahondaba aún más en la magnitud de lo ocurrido: “Constituye un grave precedente y hace caso omiso de la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo” en lo que supone el comienzo de la celebración más importante del calendario litúrgico cristiano, la Semana Santa, ya que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. “Impedir la entrada del cardenal y del custodio, que ostentan la máxima responsabilidad eclesiástica sobre la Iglesia católica y los Lugares Santos, constituye una medida manifiestamente irrazonable”, concluía.
Apenas una hora más tarde, el Gobierno italiano era el primero en condenar que Israel impidiera oficiar la misa, lo que considera “una ofensa”. “El Santo Sepulcro de Jerusalén es un lugar sagrado para la cristiandad y, como tal, debe preservarse y protegerse para la
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