Tema

Por qué Ayuso es Isabel... la Católica

· Español· El Confidencial

En tiempos de Pasión madrileña, se diría que la conversión pública de Isabel Díaz Ayuso -tránsito oportunista del agnosticismo militante a la genuflexión semanal- no pertenece al misterio de la Santísima Trinidad, sino corresponde más bien al ámbito del marketing identitario .

Es una epifanía de urna, no de sacristía.

Asistimos en los madriles a una necrofagia extraña, la resurrección del cristianismo sine Iglesia y sine dogma.

Una suerte de santidad laica que invoca las raíces cristianas como quien blande un estoque defensivo frente al alarido iconoclasta del Islam.

No hace tanto que nuestra presidenta comentaba en las entrevistas más íntimas que había perdido la fe , que se había descarriado, pero sus últimas declaraciones sobre la colonización en México y sobre el misal identitario la convierten en la primera feligresa de la región, hasta el extremo de emular el fervor de Isabel la Católica.

Ayuso, en amable sintonía con las huestes de Vox , ha interpretado que el cristianismo funciona hoy no como catecismo, sino como marcador cultural y como sustrato xenófobo .

Se reivindica la cruz no por convicción teológica, sino por una suerte de altivez geográfica y dinástica .

Es un cristianismo de trinchera, que necesita desesperadamente el antagonismo de un “ellos” -el minarete, el hiyab- para sostener la precaria arquitectura de un “nosotros” .

El éxtasis religioso de santa Isabel Díaz Ayuso Rubén Amón La presidenta de la Comunidad de Madrid se significa como nunca en un discurso confesional que colisiona con los deberes respecto al laicismo y que parece responder a un objetivo electoral en su competencia con Vox En esta misma paradoja confesional y confusional, las iglesias se vacían mientras los parlamentos se llenan de crucifijos de atrezo y de cruzados con disfraz de película barata.

El regreso de Ayuso a la misa de doce importa más como síntoma estratégico que como biografía espiritual.

Es una mistificación magistral, o sea, colocar la urna a la vera del altar para que el votante, confundido ante tanta luz, entregue su papeleta con la misma fe ciega en la salvación eterna.

No terminan de salirle las cosas a la derechona católica y neocat&oacu

原文链接: El Confidencial