Las purgas de Vox avanzan a un ritmo que hubiera complacido a Stalin

El partido de Abascal culmina la eliminación de los disidentes con el paso previo a la expulsión de Espinosa de los Monteros.
Los rebeldes han descubierto lo que los medios contaron hace tiempo.
Abascal es el líder y los demás son los figurantes ¿Qué esconden las cuentas de Vox?
Sobresueldos, multas y una facturación opaca cercan al partido de Santiago Abascal Después de un tiempo de mirar a otro lado, Vox ha decidido que no va a quedar ni uno de los disidentes que cuestionaron el liderazgo de Santiago Abascal.
La palabra del líder y del reducido grupo que dirige el partido es incuestionable.
La purga de los rebeldes se ha completado el jueves con un procedimiento disciplinario contra Iván Espinosa de los Monteros, paso previo a su expulsión del partido.
Van cayendo todos los dirigentes que eran los más cercanos al líder cinco años atrás y que creyeron que Vox era un partido que aceptaba la democracia en su funcionamiento interno.
La ingenuidad es un error que se paga con la muerte en política.
Algunos de los represaliados tenían los primeros carnés emitidos tras la fundación del partido, incluido el número uno.
No ha habido piedad con ellos, porque nunca la hay cuando el líder decide que se acabó la fiesta.
Se hace una lista y los que aparecen en ella están condenados.
No acabarán en un campo de reeducación, sino en su casa, lo que siempre es una mejora en términos históricos.
Primero, se les aísla y luego acaban en el ostracismo.
Si levantan la voz, son expulsados y acusados de formar parte de una quinta columna que sirve al enemigo.
En el mejor momento político para Vox, según las encuestas, el partido se siente lo bastante fuerte como para culminar un proceso que se inició con la elaboración de las listas para las elecciones de 2023.
Las purgas no empiezan cuando algunas personas son señaladas para recibir el castigo que merecen, sino mucho antes.
Cuando alguien decide que hay gente que ya no es de confianza, porque sabe que darán problemas.
Buena parte del grupo parlamentario, que había realizado un trabajo eficaz –y tan agresivo como les pedía el cuerpo– en la defensa de las ideas de Vox desde 2019, fue eliminada de las nuevas candidaturas.
No eran los moderados, aunque en algunos medios les llamaban el “sector libe
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