Sánchez busca con la elección de Cuerpo centrar el debate en la economía y la década de crecimiento hasta final de mandato

El presidente proyecta al nuevo vicepresidente primero como apuesta de futuro más allá de 2027 y envía un mensaje de continuidad, coherencia y planificación estratégica de país.
Entiende que la decisión, en un contexto geopolítico de inestabilidad, arrastra a la derecha a una conversación de la que siempre ha querido escapar por los buenos datos macro Sánchez nombra vicepresidente a Carlos Cuerpo y ministro de Hacienda a Arcadi España Coherencia, continuidad y futuro.
Son los tres mensajes que el presidente del Gobierno pretende enviar con la elección de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero del Gobierno en sustitución de María Jesús Montero en un contexto de clara incertidumbre geopolítica.
Y lo mismo con el secretario de Estado de Política Territorial, Arcadi España, al frente de Hacienda, ya que era persona de absoluta confianza de su antecesora.
Ambos coincidieron como consejeros de Hacienda en Andalucía y Valencia, respectivamente.
La primera, con el gobierno de Susana Díaz.
El segundo, con el de Ximo Puig.
Tras la jugada subyace, además de una apuesta que va más allá de 2027, la planificación estratégica con la que Pedro Sánchez pretende cambiar el marco de discusión en la recta final de su mandato.
La economía, en el centro del debate.
El presidente, que en ocasiones ha destacado de Cuerpo su solvencia, su honestidad y sus convicciones europeístas, sabe que en los próximos meses buena parte de la conversación pública girará en torno al devenir de las finanzas.
En España, en Europa y en el mundo.
Y también que nuestro país ha sido en estos años la envidia de los socios europeos por sus datos macro, pese a la sucesión de crisis que el Gobierno ha tenido que afrontar desde que llegó a La Moncloa.
Así que desde ahora, la derecha tendrá a un economista de marcado perfil técnico y acreditada solvencia de número dos del Gobierno, lo que le obligará a plantear a Carlos Cuerpo el rebote de las preguntas de la sesión de control que suceden habitualmente a las que la oposición plantea cada miércoles al presidente en el Congreso.
El objetivo no es otro que llevar la economía y una década de crecimiento sostenido al marco de discusión hasta el final de la legislatura.
Frente a
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