Tellado supervisará también la negociación en Aragón y Castilla y León pese a la incomodidad de Vox

La búsqueda de un acuerdo de gobernabilidad en Extremadura se ha convertido en un campo de minas .
Si se esquivan todas se conseguirá llegar a la meta, pero es posible acabar con algunos rasguños por el camino.
PP y Vox acumulan más de tres meses de tira y afloja, de desmentidos, de “filtraciones”, de batalla sin cuartel .
Por eso el encuentro al más alto nivel que se produjo este miércoles en Mérida se percibió, al fin, como un alto el fuego, quizá definitivo, para sacar a la región de la interinidad.
Pese a la rumorología que circuló durante horas no hubo acuerdo , pero ambas partes abandonaron la reunión con buen sabor de boca.
Las alarmas saltaron cuando la comparecencia de Sánchez a cuenta de las consecuencias de la guerra de Irán arrancó en el Congreso de los Diputados a las nueve de la mañana, y el secretario general del PP, Miguel Tellado , no estaba en el hemiciclo.
La mano derecha de Alberto Núñez Feijóo había puesto rumbo a Mérida para intentar acelerar la negociación con Vox y cumplir de ese modo con la máxima que Génova se había marcado tras las elecciones en Castilla y León : desbloquear la investidura de María Guardiola, la más problemática, de forma inmediata .
El encuentro se había cerrado el día anterior.
Pero no sirvió para cambiar los planes de Bambú.
La presencia de Tellado —y también de Marta Varela , jefa de gabinete de Feijóo— no calma las aguas en Vox.
Más bien todo lo contrario.
Pero en Génova mantienen que los dos interlocutores nacionales del PP no sólo continuarán sentados en mesa de Mérida, sino que el patrón se repetirá en Aragón y Castilla y León con encuentros similares al que se celebró este miércoles en la capital extremeña.
El líder del PP decidió intervenir en la negociación a finales de febrero ante el riesgo a una repetición electoral que ya agitaba en público el propio Abascal, y cuyas consecuencias podían ser demoledoras especialmente para los intereses nacionales de Feijóo .
La dirección nacional extendió su manto sobre Aragón y Castilla y León, aunque lo cierto es que todo el PP daba
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