El impacto del bloqueo de Ormuz amenaza con paralizar Taiwán, el principal fabricante de chips del planeta

La hegemonía tecnológica de la isla convive con una precariedad energética que roza lo alarmante: importa el 97% de su energía primaria; de Oriente Medio proceden el 70% de las importaciones de crudo y el 35% de las de gas natural.
Taipéi está acelerando la búsqueda de alternativas para evitar una posible escasez energética Guerra de chips: por qué los semiconductores bloquean la relación entre EEUU y China La guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz han modificado el panorama internacional.
Los precios del gas y del petróleo se han disparado y han encendido las alarmas en el mundo entero.
Sin embargo, la situación amenaza con ser más crítica aún si Taiwán, epicentro global de la fabricación de semiconductores, se paraliza debido a su dependencia de las importaciones procedentes de Qatar y a que sus reservas de gas se limitan a solo 11 días.
Cualquier interrupción prolongada en el suministro de chips alteraría el funcionamiento de industrias de toda índole, desde la automoción hasta la telefonía, en todos los rincones del planeta.
La globalización produce, en ocasiones, efectos inesperados.
El bombardeo iraní a la refinería de Ras Laffan, núcleo de la industria de gas natural licuado (GNL) de Qatar y una de las mayores del mundo, tuvo una especial repercusión en Taiwán.
En Taipéi se activaron todas las alertas debido a que esta isla, situada a más de 12.000 kilómetros de distancia de navegación del estrecho de Ormuz, depende energéticamente del gas qatarí.
La “isla rebelde”, como el régimen de Pekín califica a Taiwán, se halla sumergida en una enorme contradicción.
Por un lado, registra la mayor concentración de valor tecnológico por metro cuadrado del globo.
A través de la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), controla el 90% de la producción de chips de vanguardia de todo el planeta.
Sin estos componentes, los teléfonos móviles, la inteligencia artificial o el material militar de alta precisión de las potencias occidentales quedarían inutilizados.
Ese dominio tecnológico provoca que el peso del sector de los semiconductores sea abrumador tanto en la economía local como en la cadena de suministro global.
Según las última
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