Qué papel juega la polémica base militar de Guantánamo en medio de las amenazas de Trump contra Cuba

Durante años, Guantánamo fue un problema político para Washington por su uso como prisión y hoy es de nuevo un activo estratégico que podría jugar un papel importante en cualquier escenario de inestabilidad en la región o incluso injerencia de EEUU en Cuba Análisis - El hambre, el poder y el mito: la larga agonía del modelo cubano Hay pocos lugares en el mundo donde la historia, la geopolítica y la contradicción convivan con tanta intensidad como en la base naval de Guantánamo.
Situada en territorio cubano, pero bajo control estadounidense, vuelve hoy a adquirir un significado estratégico distinto.
Ya no es solo el símbolo de una política antiterrorista cuestionada por las organizaciones de derechos humanos, sino una pieza clave en un tablero más amplio en el que Cuba atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente y una crisis humanitaria que la ha situado al límite.
En este contexto, la base —convertida en emblema de la “guerra contra el terrorismo” tras los atentados del 11 de septiembre de 2001— adquiere una nueva dimensión.
Durante años fue un problema político para Washington; hoy es, de nuevo, un activo estratégico que podría jugar un papel importante en cualquier escenario de inestabilidad en la región o incluso injerencia de EEUU contra el Gobierno de la isla.
Guantánamo es, en sí misma, una anomalía.
Una verja separa la base militar del resto de Cuba y, una vez dentro, el ambiente remite más a un pequeño pueblo estadounidense que a territorio cubano: tiendas con productos americanos, restaurantes de comida rápida, un club social, actividades de buceo, campo de golf, gimnasio y una comunidad de residentes con su propio colegio.
En ese mismo espacio convive también una cárcel de máxima seguridad que se abrió tras los atentados del 11 de septiembre y que, aunque ha ido reduciendo el número de detenidos con los años, nunca ha llegado a cerrarse.
La base, establecida en 1903, ha sobrevivido a cambios de administración, crisis diplomáticas y debates legales.
Su permanencia es una anomalía persistente en una relación bilateral marcada por la desconfianza y por una historia compartida que sigue condicionando el presente.
Es uno de los enclaves más antiguos que EEUU mantiene en el e
原文链接: El Diario
