El bucle de las guerras
Seguro que es mucho pedir a líderes como Trump, de una egolatría, infantilismo e ignorancia abismales, o a un Putin, obsesionado con recuperar imperios perdidos y vengar humillaciones pasadas, que hayan aprendido algo de la historia Se cuenta que cuando en una tarde de julio de 1945 el presidente Truman informó a Stalin que EEUU poseía una bomba de potencia jamás conocida, el líder soviético no pestañeó y permaneció impasible. Unos días después, el seis y nueve de agosto de aquel año, dos bombas atómicas cayeron sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. La dirigencia soviética no se engañó y dedujo que, si bien los letales artefactos habían caído sobre Japón, ya derrotada, políticamente lo habían hecho sobre Moscú y Leningrado, como advertencia. Desconozco qué reacción habrá tenido el presidente chino Xi Jinping al conocer que Trump y Netanyahu habían bombardeado Irán. Me temo que parecida conclusión a la que llegó el dictador soviético. Es de suponer que todos saben, quizá con la excepción del ignaro Trump, que las grandes guerras se van enredando por naciones interpuestas, por errores de cálculo y no suelen comenzar por los contendientes finales. Así, una mañana del domingo del 28 de junio de 1914, un joven nacionalista serbio-bosnio, Gavrilo Princip, apretó el gatillo en una calle de Sarajevo y se cargó al heredero del imperio austrohúngaro, Francisco Fernando. Seguro que no pensó que con esa acción criminal iba a desencadenar una de las matanzas más espantosas de la historia de la humanidad. El bucle de los sucesos posteriores es bien conocido. La Austria de los Habsburgo exigió reparaciones inaceptables a los serbios y, ante la negativa de estos, les declaró la guerra, c
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