La voluntad de Irán de intensificar la guerra es su mayor arma
El régimen iraní hará lo que sea necesario para seguir en el poder, incluso si eso supone sacrificar las economías de otros estados del Golfo. En ese escenario, ¿cómo puede llegar a su fin la guerra? Un militar expulsado, una charla sobre zapatos y un vuelo desesperado: cómo se gestó el ataque de EEUU contra Irán “La paciencia tiene un límite”: los países del Golfo, atrapados en la represalia de Irán a la guerra de EEUU e Israel La ‘diplomacia del abismo’, la capacidad de llevar a un país al límite de la guerra sin precipitarlo al abismo, fue la piedra angular de la diplomacia de la Guerra Fría. Pero en nuestro tiempo, diferente y más inestable, en los que la línea entre actores estatales y no estatales se ha desdibujado y las armas de guerra se han dispersado, el mundo ha cruzado los límites esta semana y se encuentra en caída libre. Los primeros seis días de la guerra de Irán costaron a Estados Unidos 12.700 millones de dólares, pero ahora el Pentágono busca hasta 200.000 millones para financiar sus acciones militares. El petróleo a 125 dólares el barril ya no es una fantasía iraní ni rusa. La joya de la corona de Qatar, Ras Laffan —la planta de gas natural licuado más grande del mundo— podría no reabrirse por completo tras ser atacada hasta dentro de cinco años, con un coste de 20.000 millones de dólares anuales. Grandes depósitos de petróleo del Golfo, desde Bahréin hasta Abu Dabi, están expuestos a ataques de drones de bajo coste de Irán. A esto se suma el enorme coste humano de 18.000 civiles heridos y más de 3.000 muertos solo en Irán. El régimen de Teherán, que lucha por su supervivencia, había advertido repetidamente que, de ser atacado, tomaría represalias atacando las bases estadounidenses en la región. Sin embargo, a
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