Felipe VI se queda corto: lo que la monarquía aún no quiere reconocer
Lo que las palabras de Felipe VI revelan al hablar de la conquista es que la propia monarquía sigue sin estar dispuesta a asumir su pasado: prefiere hablar de “abusos” puntuales antes que reconocer una relación estructural de saqueo y violencia sobre la que se edificó, también, su propio poder Felipe VI ha reconocido que entre las acciones del imperio español durante la conquista de América hubo “mucho abuso” y también “luchas y controversias morales y éticas”. Se trata de un modesto gesto pensado para ayudar a la normalización de las relaciones con México, que en 2019 pidió a la monarquía que se disculpara frente a los pueblos originarios por la violencia, saqueos y masacres cometidas en tiempos coloniales. Aquella petición, que en realidad tomó la forma de una carta privada, fue filtrada deliberadamente por la monarquía española y derivó en una crisis diplomática en la que España —gobierno y monarquía— se enrocó en no querer pedir perdón. No hubiera sido tan raro elaborar esas disculpas. La carta del entonces presidente mexicano López Obrador fue también enviada al Vaticano, pues la Iglesia participó de forma activa en la invasión de América y en los procesos subsiguientes. Pero lo cierto es que la Iglesia ya se había adelantado, y en 2015 el papa Francisco había pedido perdón por los “muchos pecados que fueron cometidos en nombre de Dios contra los pueblos nativos de América”. Aún antes, en el año 2000 el papa Juan Pablo II había lamentado la “dolorosa violencia y persecución” contra los pueblos indígenas. ¿Por qué España no podía hacer lo mismo? Otros países que tuvieron colonias o que mataron y expulsaron a pueblos aborígenes han pedid
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